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Canta, musa. Canta, musa, y hazme cantar como sólo tú sabes que me gusta. Hazme cantar lo bello y lo amargo, la dicha y la espera de tiempos mejores. Cántame lo que quieres que cante por ti a quienes no pueden escucharte. Yo les contaré el amor y el lamento de los dioses.
La tarde se cierra y me sigues mirando tierna, invisible, musa, desde la orilla. Tus pies descalzos se refrescan en el agua. Sin abrir los labios murmuras poesía: "Ha comenzado la noche en los campos del Elíseo.."
Si pudiera acercarme más a ti sentirías que alguien roza tu piel de seda y tu cabello de lino, mas la gente me tomaría por loco, porque cada uno, pero nadie más, ve sus propias musas.
"Melpómene, dime, ¿hasta cuándo estarás ahí atormentándome? Apenas oigo tus versos. ¿Cómo podré así escribir?"
"Si eso deseas, no te quedes aquí. No me aguardes, sólo iré a ti cuando de verdad lo merezcas. Tienes valor, Homero, échate la toga y ve. No esperes a que la edad te haga sabio".
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Madam Beus