Los mutantes Transformers son los últimos en llegar a un mundo que los ve como una amenaza.Con una historia de más de 20 años a sus espaldas, los Transformers son un sinónimo de éxito en la animación y los juguetes articulados.
Estos robots guerrilleros que mutan, sienten y piensan llegarán a los cines en junio. Junto a esta puesta de largo, se presentará también un videojuego que pretende completar su fama.
Transformers: el videojuego se convierte así en la última novedad que intenta triunfar como adaptación de una película, algo que los críticos ya consideran una limitación previa, pero que suele augurar un gran éxito de ventas.
El videojuego permite que el usuario influya en el desenlace de la batalla por la Tierra. Para ello, es necesario elegir entre los dos tipos de Transformers: los Autobots, que tratan de proteger el planeta; y los Decepticons, que quieren destruirlo.
Aunque el juego está basado en el filme, la línea argumental será muy diferente según se opte por escoger a los ‘buenos’ o a los ‘malos’. Mientras que con los primeros se puede seguir un paralelismo entre la película y el videojuego, si se opta por los segundos, se entrará en una nueva historia centrada en qué pasaría si los Decepticons lograsen ganar la batalla.
Movimiento en libertad
La forma de juego es similar a la del popular Grand Theft Auto, con unos escenarios en los que los robots pueden moverse con libertad. Así, el jugador puede aprovecharse del entorno para destrozar o arrojar a sus contrincantes los objetos que va encontrando –uno de los aspectos más apreciados por los seguidores de la serie de televisión–.
A estas batallas hay que sumar las específicas de cada Transformer, que dependen de su habilidad diferencial con el resto. Por ello, además de las luchas, también hay posibilidad de conducir distintos tipos de vehículos.
En cuanto a los personajes, se empieza manejando un número de robots que se amplía según avanza el juego. Algunos de los más conocidos de ambos bandos son: Optimus Prime, Megatron, Starscream, Bumblebee o Ironhide, cada uno con sus correspondientes transformaciones en camiones, coches, aviones o helicópteros.
Ficha técnica
Desarrollador: Traveller’s Tales, Savage, Vicarious Visions l plataformas: NDS, PC, PS2, PS3, PSP, Wii, Xbox 360 l precio: desde 39,95
Edad: + 12 l lanzamiento: 29 de junio l web: www.transformersgame.com
miércoles, 30 de mayo de 2007
Transformers!
sábado, 26 de mayo de 2007
Loco Roco.. de gominola xDD
Criaturas de gominola
Lara Fisher. 19.07.2006 - 02:52hDivertido, simpático y original. LocoRoco es un soplo de aire fresco para la consola portátil de Sony.Todo jugador debería saber que la estética de un videojuego no define su contenido. Es el caso de LocoRoco, que, con su aspecto multicolor algo infantil, se ha ganado el respeto de crítica y público por méritos propios.Con un argumento de lo más sencillo: malo ataca a buenos y buenos han de acabar con el malo, el juego logra enganchar a los aficionados a las plataformas. También a todos aquellos que echaban de menos un título divertido y sin complicaciones en la PSP.
Eso sí, jugar a LocoRoco no es difícil (una sencilla mecánica basada en botar e inclinar a los personajes) y es probable que se haga algo corto a los jugadores expertos. Muy recomendable jugar con sonido para disfrutar de las ininteligibles canciones de los personajes.
1. La consola portatil de Sony su put.. Es lo que viene siendo una PSP
2. El juego del Loco Roco se ve infantil por fuera y.. también por dentro, joé. Eso sí, los bichos son una monada. Sobretodo cuando se quedan encalláos en una pared y saltan y saltan sin poder salir xD
3. En la línea 7, entre "a" y "los" hay un doble espacio. Mimimimi.
4. Hombre, lo que se dice no tener complicaciones.. ¿Quien no ha empezado a jugar girando el mando y ha pensado "¡Dios, esto no funciona! ¡¡A la derecha, a la derecha!!"?
5. Corto? Es un infinito coñazo xD Al principio mola y es mono, pero luego dices "Dios, voy a seguir con el Final"
6. En la penúltima línea entre "recomendable" y "jugar" hay un nuevo doble espacio ¬¬¬¬
7. Las canciones no son tan inteligibles si se las ha llegado a aprender Sir Roman! xDD
lunes, 30 de abril de 2007
Pi en la música y física cuántica en la Realidad
Pi como música de piano y otros experimentos matemáticos-musicales
Tal y como cabría esperar de este experimento, suena bastante aleatorio: Solo de Piano con los mil primeros dígitos decimales de Pi. Cada nota se corresponde a un dígito diferente, primero suenan unas escalas de prueba y entonces comienza la música de π. En la misma página hay otras composiciones matemáticas musicales, con el número e, otras constantes y diversos instrumentos; también se puede ver sobre el teclado del piano cómo suenan los dígitos de Pi y hay algunos otros experimentos visuales con Pi. Como dicen en la anotación original… «aunque es aleatoria, esa música tiene cierta belleza matemática en sí misma».
Vía Microsiervos
Vía Neatorama
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Quantum physics says goodbye to reality
20 April 2007
Some physicists are uncomfortable with the idea that all individual quantum events are innately random. This is why many have proposed more complete theories, which suggest that events are at least partially governed by extra "hidden variables". Now physicists from Austria claim to have performed an experiment that rules out a broad class of hidden-variables theories that focus on realism -- giving the uneasy consequence that reality does not exist when we are not observing it (Nature 446 871).
Some 40 years ago the physicist John Bell predicted that many hidden-variables theories would be ruled out if a certain experimental inequality were violated – known as "Bell's inequality". In his thought experiment, a source fires entangled pairs of linearly-polarized photons in opposite directions towards two polarizers, which can be changed in orientation. Quantum mechanics says that there should be a high correlation between results at the polarizers because the photons instantaneously "decide" together which polarization to assume at the moment of measurement, even though they are separated in space. Hidden variables, however, says that such instantaneous decisions are not necessary, because the same strong correlation could be achieved if the photons were somehow informed of the orientation of the polarizers beforehand.
Bell's trick, therefore, was to decide how to orient the polarizers only after the photons have left the source. If hidden variables did exist, they would be unable to know the orientation, and so the results would only be correlated half of the time. On the other hand, if quantum mechanics was right, the results would be much more correlated – in other words, Bell's inequality would be violated.
Many realizations of the thought experiment have indeed verified the violation of Bell's inequality. These have ruled out all hidden-variables theories based on joint assumptions of realism, meaning that reality exists when we are not observing it; and locality, meaning that separated events cannot influence one another instantaneously. But a violation of Bell's inequality does not tell specifically which assumption – realism, locality or both – is discordant with quantum mechanics.
Markus Aspelmeyer, Anton Zeilinger and colleagues from the University of Vienna, however, have now shown that realism is more of a problem than locality in the quantum world. They devised an experiment that violates a different inequality proposed by physicist Anthony Leggett in 2003 that relies only on realism, and relaxes the reliance on locality. To do this, rather than taking measurements along just one plane of polarization, the Austrian team took measurements in additional, perpendicular planes to check for elliptical polarization.
They found that, just as in the realizations of Bell's thought experiment, Leggett's inequality is violated – thus stressing the quantum-mechanical assertion that reality does not exist when we're not observing it. "Our study shows that 'just' giving up the concept of locality would not be enough to obtain a more complete description of quantum mechanics," Aspelmeyer told Physics Web. "You would also have to give up certain intuitive features of realism."
However, Alain Aspect, a physicist who performed the first Bell-type experiment in the 1980s, thinks the team's philosophical conclusions are subjective. "There are other types of non-local models that are not addressed by either Leggett's inequalities or the experiment," he said. "But I rather share the view that such debates, and accompanying experiments such as those by [the Austrian team], allow us to look deeper into the mysteries of quantum mechanics."
Vía PhisicsWeb
lunes, 26 de marzo de 2007
La última pantalla
El día de la mujer amarilla: costalazos indiscriminados
‘HUMORAMARILLO’ - CUATRO•25DEMARZO
Ríete tú de El laberinto del Fauno cuando puedes disfrutar de El laberinto del Chinotauro; ríete de la polémica de las tallas XL de las hamburguesas si puedes desternillarte con la cafre prueba de Las Zamburguesas.
Ahora que todo anuncio se interpreta como una agresión a una minoría, ríete con Humor Amarillo. Ríete con el espacio especial del día de la mujer, donde las japonesas coquetas se esnafran con grácil pericia.
Nunca unas tortas –desde el tartazo a BillGates –fueron tan políticamente incorrectas. Durante años se reclamó que volviera Humor Amarillo desde plataformas en internet. Sesiones como la de ayer justifican su regreso. Si a Proust el olor a magdalena le retrotraía a su infancia, a mí me hace pensar en costalazos nipones. Sólo que ahora los disfruto con pizza a domicilio. Nunca unas tortas fueron tan catárticas.1 El sistema samurai. Sí, Takeshi Kitano le habla a un peluche humano. Porque hubo un tiempo en que era el José Luis Moreno nipón,el Ramón García del país del sol naciente, aunque ahora haga pelis de arte y ensayo. Ideólogo del
programa, lo abandonó tras las primeras temporadas. ¿Insustituible? No, pusierona otro tío con una careta con su cara.2 Piratas achinados. Los tres piratas disparan sin piedad un cañón de pelotas doradas a los funambulistas color simpson. En este caso, las japonesas fueron cayendo una a una. Ni amaestradas por Pat Morita –dar cera, pulir cera– se hubieran salvado. Aquí, la prueba de la manzana de Newton a punto de ser aplicada a la grave de la caída de una japo.
3 Chinotauro. Un poco inquietante fue la saña con la que atacaron ayer los monstruos de El laberinto del chinotauro, prueba mítica con nombre de novela pulp española de Lou Carrigan o de best-seller templario. Las pobres chicas aterrorizadas ponían cara de extra en la peli de Godzilla.4 Suma y sigue. La mente te salvará del leñazo. Si conseguían resolver la suma antes de llegar al agua, ganaban. Ni los calculines de Qué apostamos lo harían. Hablando del espacio de Ramonchu, a ver cuándo se anima a hacer pelis sobre bandoleros como las de los samurais de Takeshi.
domingo, 18 de marzo de 2007
El héroe de Inglaterra
fuentePolice on Tyneside are seeking a man carrying a sword who came to the aid of plain clothes officers during a burglary attempt.Police hunting mystery swordsmanThe officers were threatened by a man with a knife after they discovered armed men trying to break into a house in Laygate, South Shields.
Another man armed with a samurai sword appeared and attacked the man with the knife, before leaving the scene.
Three men have been charged with aggravated burglary.
One faces an additional charge of attempted wounding with intent to resist arrest.
martes, 23 de enero de 2007
Narices con poco olfato

JAVIER MARÍAS 17/12/2006
Sí, ya he hablado de esto numerosas veces, pero si ellas insisten, también habrá que insistir en salirles al paso. En las últimas semanas ha habido una enésima ofensiva contra
A las señoras Rosa Peris, Mercedes Bengoechea, Eulàlia Lledó y Amparo Rubiales lo que les fastidia sobremanera es que esta lengua sea romance o neolatina. Lo que en ella ocurre con el plural genérico no es distinto de lo que ocurre en el francés y el italiano (y supongo que en el catalán, el portugués, el gallego, el rumano) y ya ocurría en el latín, por lo que deberían elevar sus quejas a las deidades romanas, o en su defecto a Séneca, Horacio, Virgilio, Tácito, Tito Livio, Juvenal y Ovidio. Pero es que además ese empeño que tantos tienen de imponernos el plural repetido es demagógico y falso, porque nunca nadie lleva la fórmula –como debería, para resultar sincero– hasta sus últimas consecuencias, ni continúa toda su parrafada, por tanto, con el insoportable y lerdo uso doble: “Los empleados y las empleadas madrileños y madrileñas están descontentos y descontentas por haber sido instados e instadas, y aun obligados y obligadas, a declararse católicos y católicas, o fielos y fielas a otros credos, o bien agnósticos y agnósticas o incluso ateos y ateas”. Nunca he oído a Ibarretxe, por mencionar a un duplicante conspicuo, ser coherente con sus “vascos y vascas” iniciales. Y no es de extrañar, porque si lo hiciera, como pretenden estas señoras, a buenas horas iba nadie a escucharle. En cuanto a la sustitución de “los niños” por “la infancia” y simplezas semejantes, iba a quedar muy natural en frases como “la infancia es que es muy traviesa” o “qué pesada se pone la infancia”. Tienen sentido de la lengua estas damas, sobre todo literario.
En su susceptibilidad extrema, ven machismo y sexismo por doquier, hasta donde no lo hay. Si en español se dijera “juezo”, “cancillero”, “bedelo”, “gerento” o “jóveno”, pase que se propiciaran sus correspondientes en femenino; pero es que no se dice, y no habría ningún problema, en consecuencia, en hablar de la juez, la canciller, la bedel, la gerente o la joven. También exigen que el vocablo “miembro” coexista con “miembra”, sin darse cuenta, una vez más, de que hay términos invariables que por su terminación en o o en a no indican género alguno. Llevando hasta el final su razonamiento (es un decir), al tratarse de varones habría que emplear “víctimo”, “colego”, “persono”, “poeto”, “preso del pánico” y “mendo lerendo”, entre otros horrores. Y lo mismo con los animales: a los varones no nos ofende decir “una tortuga macho”, en vez de convertir al pobre bicho en un “tortugo”, y a sus colegas en “hienos”, “focos”, “morsos”, “serpientos”, “boos”, “jirafos” y “zebros”.
Pero lo más grave es la ignorancia de estas señoras respecto a la función de
martes, 16 de enero de 2007
Arbitrariedades de escritor maniático
Hace unos once y unos nueve años, respectivamente, escribí en otro lugar dos artículos emparentados. El primero se titulaba “Breve y arbitraria guía estilística para detectar farsantes”, y el segundo “Breve y arbitraria guía demográfica para detectar cursis”, y el método de detección empleado en ambos casos se basaba en el lenguaje, en las cosas particularmente engoladas o artificiales, tópicas o pretenciosas, cursis, supuestamente “bonitas” o directamente necias que mucha gente dice o escribe, con incomprensibles reiteración y entusiasmo por parte de quienes más deberían evitarlas, mis colegas. Me disculpaba de antemano por la arbitrariedad innegable al fin y al cabo, los escritores trabajamos con expresiones y palabras, nos pasamos la vida eligiéndolas y descartándolas, analizándolas y ordenándolas, por lo cual no es raro que acabemos por desarrollar grandes manías en lo referente a ellas. A cada uno hay unas cuantas que lo sacan de quicio y que se tiene prohibidas, y otras por las que siente predilección y que a menudo incluye en sus escritos. En más de una ocasión, al ver impresa una entrevista que me habían hecho, mal transcrita, he puesto el grito en el cielo (mentalmente), pensando: “Qué horror, esto yo no lo puedo haber dicho nunca, jamás emplearía semejantes vocablos”. Uno lo sabe.
Algunas de aquellas expresiones frecuentes que me atacaban los nervios hace ya tanto tiempo, veo que no sólo permanecen hoy, sino que su frecuencia ha aumentado. Una de ellas consiste en decir –o en escribir en pancartas–, cada vez que alguien es tratado injustamente o hay agresiones contra un “colectivo”, que “Todos somos …”, y a continuación el nombre del agraviado o del grupo vilipendiado o desfavorecido. “Todos somos Eloísa”, si a Eloísa le han pegado una paliza unos fascistas, o “Todos somos Goytisolo”, si Juan Goytisolo cuenta por enésima vez lo mucho que se lo ha perseguido en España; por supuesto “Todos somos víctimas del terrorismo”, o “inmigrantes”, o “mujeres maltratadas”, o “presos”, o “africanos”, según de lo que en cada oportunidad se trate. La fórmula, repetida hasta la saciedad incluso en los titulares de prensa, no sólo es de una cursilería que tira de espaldas, sino radicalmente falsa, porque nunca es verdad que todos seamos nada ni nadie, y proclamar de boquilla que sí lo somos sólo suele diluir la gravedad de cada caso y hacer que los ofensores y maltratadores se digan cínicamente: “Bueno, si hay tantos y están ahí tan saludables, no será tan malo lo que les hacemos a esos grupos o individuos”.
Una expresión que reconozco no soportar, y que se lee mucho en la sección de Cartas de cualquier diario, es esa del “españolito de a pie”, no sólo por el diminutivo ñoño, sino de nuevo por su falsedad intrínseca: hoy en día no queda casi ningún español “de a pie”, cuando todos tienen coche y lo utilizan desaforadamente, hasta para ir a comprar sellos. Entre los jóvenes se puso de moda hace unos años calificar a los objetos de “guapos”, y eso es algo, lo admito, que me hiere los oídos, sobre todo cuando se lo apropian los adultos (actores, cantantes): si malo me es oír “Hala, qué chupa más guapa”, lo que se me hace insufrible es que alguien me suelte que “Este es un proyecto guapo” o que “Me ha salido una canción muy guapa”. La misma o parecida impaciencia me asalta cuando se califica a una sola persona de “buena gente”: “Jiménez Losantos es muy buena gente” (bueno, la verdad es que del locutor episcopal nunca he oído decirlo) o “Esperanza Aguirre tiene cara de buena gente” (que tampoco lo he oído, por cierto). Y ahí va una palabra que me irrita y no comprendo, que aparece en frases como “Y entonces me entró el yuyu”. Un término innoble, “yuyu”, que no se sabe si significa “miedo”, “espasmo”, “susto” o “vértigo”, en estos contextos (a mí me suena más como espasmo).
Una forma de farsa que señalaba en mi más viejo artículo no sólo no ha desaparecido, sino que cada vez se prodiga más en la prensa: son esas necrológicas en las que el articulista se dirige en segunda persona al muerto, lo conociera o no, cuando eso ya no tiene más sentido que el de alardear ante los lectores vivos del dolor que aquél está padeciendo. Cada vez que me encuentro con una de esas piezas tuteadoras, ya sé que el que la escribe no sólo es un exhibicionista, una plañidera y un farsante, sino que el finado en cuestión le traía más bien sin cuidado y que se está valiendo de él o de ella para acaparar protagonismo y lucirse. “Querida Rocío Jurado, tú que nos diste las olas …”, o “Nunca sabrás, Agapito, con qué ilusión te esperábamos para tomar el postre …”, ya me entienden. Hoy mismo leo una columna de estas que vulnera toda decencia, ética y estilística: “Amada amiga”, suelta el articulista, “lloro tu marcha mientras escribo estas líneas, pero ya siento tu alma enjugando mis lágrimas, tu alma delicada como un búcaro, encendida como un rosal, fragante como la hierba recién segada …” Hace falta tener cuajo o jeta, como prefieran. Si yo fuera el viudo de la difunta, le daría a este llorón de tortas.
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El hombre consecuente cree en el destino; el voluble, en el azar.
Benjamin Disraeli



