Llegó de nuevo, imprevisible, como tantas veces. y esta vez volvió entre un manto de espuma crecido del mar, trayendo consigo el frío de la despedida. Nadie lo vio venir, y, si alguien lo hubiera visto, lo negaría. Todo fue arrasado, sin tiempo de reacción, como se esperaba de la Apocalipsis. Destino caía ahora con todo su peso sobre nosotros.
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El hombre consecuente cree en el destino; el voluble, en el azar.
Benjamin Disraeli
4 comentarios:
Si digo que este texto me ha inquietado... ¿que me respondes?
@Deka: Ora temerarios o temerosos, a todos nos inquietan por un instante los mayúsculos contratiempos de la vida. Fortuna nos lleva de la mano, no nosotros a ella.
Diria algo, pero mejor me callo, que muy poetico no es que sea, la verdad. pero en so que dices razon no falta.
Si llegó de nuevo nos queda la esperanza de que su vuelta no sea el fin permanente.
Renaceremos tras el holocausto cual Ave Fénix para liarla de nuevo.
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