lunes, 9 de abril de 2007

En el Principio fue el Aikido


Y dijo Dios: "Sea el Aikido"; y fue el Aikido.
Y vio Dios que el Aikido era bueno.



Esa actividad maravillosa, como ningún arte marcial, lleva un poco de todas ellas.

El Aikido, máxima expresión de la presencia de la autonomía del espíritu. ¿Qué somos sin el Aikido? Personas comunes, claro. ¿Y con él? También, personas comunes. Pero con algo más. Llevamos algo especial. Sentimos más. La fuerza que nos une a la tierra y el cielo es superior a la de cualquier otro. ¿Y eso no ocurre con las demás artes marciales? Claro, pero no dentro de un absoluto afán de paz y consistencia con el universo que te rodea: la gente. La relación con la humanidad y contigo mismo sin tener que enfrentarte a él violentamente ni por la fuerza. El arte marcial de la paz, lo llaman. Será por algo.

¿Qué se siente al hacer Aikido? Es una sensación difícil de describir. Es el apogeo al que se llega tocando una obra (imaginemos la tormenta de Beethoven, o el Kol Nidrei de Max Bruch). Es una sensación infinita, de plenitud total. A la vez estás dentro de un inmenso vacío que te rodea, que te envuelve por completo, y que te lleva hasta el límite de sentirte ahogado por él. Sensación orgásmica que en ese momento sabrás que durará poco, pero cuyo placer ilimitado desearías que durase eternamente.

Especialmente se siente un autocontrol, una emoción de poder propio, siendo capaz de dominarlo todo, incluido a ti mismo y a todas las cosas. Esto provoca un anhelo de superación que te hace avanzar y progresar.

El aikidoka no utiliza su propia fuerza física, sino la del oponente. Si el contrario se ofrece con muy malas intenciones, éstas le serán devueltas. El Aikido sólo intenta conseguir la paz evitando los enfrentamientos.

Se une a todo ello la elegancia que ofrece al exterior. Los movimientos circulares acentúan la visión del infinito y de la armonía. La hakama enfatiza esto con su suave y constante deslizar a ras de suelo.

..

Comencé a escribir esta entrada con algo de ironía, porque Sir Roman siempre se mete conmigo por hacer Aikido, y dice que los aikidokas somos unos blandos. Pero verdaderamente he decidido escribir cómo siento el Aikido.

Con el Aikido descubrí algo que me faltaba, encontré algo que me llenaba del todo. Con el Aikido sentí que acababa de conseguir lo que me faltaba y estaba buscando inconscientemente. Ir a una clase de Aikido era estar en un sitio que me alegraba y me hacía sentir realmente bien. Y era, al fin, algo que se me daba bien. Pero me rompí el tobillo y ahora mi padre me ha prohibido volver a hacer Aikido. ¿Sabéis lo que es eso? Es como si lo que acabara de hallar después de tanto tiempo, y que es lo que más necesitaba, me lo hubieran arrebatado de las manos.

Fui a ver a mis compañeros de Aikido a clase un día. ¿Sabéis lo que sentí? Era como volver a casa. No a mi segunda casa, sino a mi verdadera casa. Estaba contentísima de estar allí, y me sentí bien, me sentí muy bien.

Ahora mi padre tampoco me deja ir a verles, porque dice que es perder el tiempo. Pero estoy dispuesta a saltarme la norma e ir algún día a hacer Aikido (sin forzar, claro) sin que se entere. Porque quiero vover a sentirme bien, sólo por eso.

El Aikido me ha dado tanto en tan poco tiempo..

Disculpadme por la entrada: La melancolía es una de mis debilidades.

Deseadme suerte, y que el ki me acompañe.

Un abrazo,

Bep

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya te lo dije antes, pero lo repito por aqui paa que conste en acta; me da una envidia enorme porque se nota que es algo que te hace muy feliz y con lo que disfrutas muchísimo, no todas las personas tienen algo parecido. Debe ser terrible que ahora tu padre te prohiba hacer algo que te satisface tanto, pero por favor si decides llevar a cabo tu malevolo plan de huida para asistir a otra clase, ten muchisimo cuidado y no fuerces el tobillo, que como te lo fastidies más tu padre acaba encerrandote en lo mas alto de la mas alta torre de un castillo (y ademas te corta el pelo por si las moscas :P)

Y cuando estés mas fuerte, tienes que hacerme una demostracion de tus habilidades ;)

河曲勝人 - Kawano Katsuhito dijo...

¡Vaya faena! Entiendo que tus padres se preocupen por ti después de lo que te ha pasado, pero, no sé... que te prohíban volver al aikido y hasta visitar a tus compañeros, personalmente, lo veo excesivo. Todo el que practica algún deporte está expuesto a esta clase de percances, y además, la mala pata la puedes tener en cualquier sitio y momento, cuando menos te lo esperas... ¿O es que acaso tus padres te prohibirían volver a salir a la calle si por una de esas cosas que pasan, un día te rompieras el otro tobillo al tropezar con un socavón de la acera? (que ojalá no te suceda, claro, es sólo un ejemplo)

En fin... ánimo. Espero que al menos ya te hayas recuperado bien y que la rehabilitación vaya por buen camino. ;-)

(y sobre lo de si los aikidokas sois "blandos", ten por seguro que no será a mi a quien se le ocurra meterse contigo, ni con nadie que practique aikido, para comprobar si eso es cierto o no... ^^ U )

Sir Roman dijo...

Comenzaré no atacando el aikido, sino haciendo crítica constructiva de esa afición.
No voy a decir que los aikidokas sean unos blandos, o que lo que aprendan no tenga aplicación real, porque eso lo sabe todo el mundo y no tiene sentido comentarlo otra vez. El aikido como arte marcial es hermoso, grácil y elegante. La ejecución es tan bella como un baile en el que la pareja se compenetra para ofrecer unos movimientos fluidos y precisos. Precisamente por eso critico al aikido, porque como todas las cosas bellas, es completamente inútil, y porque las técnicas de sparring con el compañero no contienen ninguna credibilidad, puesto que acaban siendo una repetición de movimientos en los que no hay ninguna intención de continuidad.
Bueno, quizá he exagerado un poco. Muchos de los agarres, inmovilizaciones y proyecciones de aikido están realmente bien pensados, y pueden tener aplicación en una situación de combate favorable, por lo que considero a esta disciplina el complemento perfecto de cualquier otra arte marcial.

Madam Beus dijo...

El aikido, mi querido Zapador, se deriva de la unión de varias artes marciales. Se ha cogido lo mejor de ellas y se les ha dado un toque muy personal, el toque de O Sensei.

Merde! no puedo seguir ahora contestándote, aunq eso era básicamente lo que quería decir. Había olvidado hacer algo importante. Nos vemos!

PS:gracias a todos por lo comentarios y los ánimos! Ya publicaré una entrada sobre el encuentro entre Marina y yo con las fotos (retocadas, of course). Un beso a todos!

Anónimo dijo...

XD que miedo eso de las fotos retocadas, ya me veo con bigote estilo dalí o algo peor ^^U XD

Por cierto, zapador, ¿vomitaste la pizza? XDDDDD

Sir Roman dijo...

XD No, para nada, los karatekas estamos entrenados para funcionar en todas las circunstancias y...
Bueno, en realidad, como no vino el profesor, estuvimos haciendo katas todo el rato, y eso no es tan matador como una clase normal, así que la pizza se quedó donde estaba

Tsuki dijo...

Pues vaya palo... ¿Cómo puede tu padre prohibirte hacer deporte?

Intenta razonar con él... No sé, cuéntale que no eres de cristal y que es algo que te hace verdaderamente feliz... Aunque supongo que esto no es nada que no hayas intentado ya.

Sólo te puedo desear fuerza y que sigas intentándolo, en esta vida el que la sigue la consigue !

El Jose dijo...

Qué bien, mi primer comment en este blogs y es de un post sobre artes marciales. ^_^

Percibo cierto mono... bueno, mono no. Mono grande. Monazo, vamos. El primo de Zumosol de King Kong, hablando claro. Y eso sólo quiere decir que tarde o temprano, vas a volver a casa por navidad como los turrones.

Ninguna autoridad paterna dura para siempre, pero si ya tienes el mono de las artes marciales... chica, la has fastidiao. No vas a quedarte tranquila hasta que vuelvas a ir regularmente. Con o sin tobillo malo. Naturalmente, quienes deberían decidir sobre si estás o no en condiciones para volver a practicar son tu médico y tu sensei, a los que sí deberías hacer caso.

Lo de tu padre es una opinión subjetiva. ¿Perder el tiempo? Yo diría más bien invertirlo... ¿pierde el tiempo quien va a hacer jogging? ¿quien pinta cuadros? ¿quien escribe y comenta en blogs?. Hombre, lo pierde si todo eso al final no le aporta nada... pero si obtienes beneficio, no puedo estar más en desacuerdo con tu padre.

No voy a opinar sobre la efectividad del aikido porque nunca he practicado regularmente nada que no sea kung fu o boxeo occidental, y me falta base para comparar. Pero tengo mucha curiosidad por saber cuáles son sus bases y por verlas funcionar. (Yo sobre practicar otras artes marciales siempre digo que son como el caldo la agüela: mal, lo que se dice mal, no te va a sentar. Y algo me dice que alguien que dominase, por ejemplo, karate y aikido, sería un tipo que haría mucha pupita).

Zapador, ya sabes, si el padre no entra en razón, nos la apuntas a karate. XD (era broma señó jués... ¿apología de la violensia yooooo? pofavó señó jués que no hi matao una moja en la vía...)

Madam Beus dijo...

Hola, Jose! Es un placer darte la bienvenida al blog ^^

Gracias a todos por vuestras opiniones y comentarios.

Marina: ¿Demostración de habilidades? Cogeré al Zapador de conejillo de Indias, mwahahaha!

Katsu: Cierto, la mala pata se puede tener en cualquier otro deporte. De hecho, mi padre me dijo que no pensara en volver a aikido, pero que, si yo quería, podía apuntarme a cualquier otro deporte. A eso, evidentemente, le pregunté que si en cualquier otro deporte iba a estar exenta de sufrir una lesión; y, como siempre, mi padre dirigió el tema por otro sitio para no tener que contestar a eso.

Como dice mi amigo R@wl (quien me introdujo en el aikido^^): "Quien no hace nada, no se hace nada".

La rehabilitación va lenta, pero va. Espero que en un mes ya pueda correr perfectamente. Cuando empiecen las vacaciones de verano me volverán a operar para extraerme la placa, así que ya no me registrarán en los aeropuertos como si fuera una terrorista xD

Zapador: Cuando Zapador escribió este comentario me dijo "Creo que me he pasado un poco". ¿Por qué?, me pregunté. Luego lo leí y, conociéndole, supongo que se dejó llevar un tanto. Pero eso está bien, porque realmente fuiste sincero (aunque.. bueno, no te negaré que quizá precipitado). Dice: "La ejecución es tan bella como un baile en el que la pareja se compenetra para ofrecer unos movimientos fluidos y precisos", y lo es. Sencillamente es así. Es una bella comparación.

"(..) es completamente inútil, y porque las técnicas de sparring con el compañero no contienen ninguna credibilidad, puesto que acaban siendo una repetición de movimientos en los que no hay ninguna intención de continuidad." Esto también puede deberse a que nunca lo has practicado, o cuando lo has observado lo has hecho con ojos de karateka! Ayer, aprovechando que tenía que ir a hacer unas prácticas a la universidad, alargué un poco la tarde y fuimos a ver la clase de aikido. Cuando practicaban una técnica los compañeros, Zapador me decía "Pero si es de mentira.. se tiran al suelo a posta.." o cosas así (no con esas palabras, pero es lo que quería decir él). Y cuando el maestro hacía la demostración de una técnica con otro cinturón negro, decía "Eso es otra cosa.. esto me lo creo más".

Ay.. "Hay que dirigir hacia el centro", decía Loren Sensei, mientras señalaba poco más abajo de su estómago. Ese centro es el ki. El ki es más complicado de lo que parece, y se pueden hacer muchas cosas con él. En este caso se puede dominar a un contrario redirigiendo su fuerza. Y, por supuesto, lo que mejor fortalece el ki son un par de birras.

Tsuki: Ajá, he intentado razonar con mi padre. Pero es que.. (modo ironía on) como él siempre lleva la razón (modo ironía off), no puedo ni dialogar con él. Incluso él, cuando me rompí el tobillo, me dijo: "No, si ya lo sabía yo, si ya sabía yo que te ibas a lesionar. Si es que lo sabía. Aunque yo me esperaba algo peor, por ejemplo que te rompieses la muñeca (ya sabéis que toco el violoncello). Ya lo sabía yo". Ains.. Pues nada, los argumentos que me puso para que yo no volviera a hacer aikido eran: "Ten un poco de sentido común, ¿no?"

Jose: La verdad es que cierto es que la autoría paterna es finita, por suerte. O, por lo menos, eso espero (¡tengo unas ganas de irme de casa..!). Por ello espero poder volver algún día, aunque sea de strangis.

Por cierto, Zapador estaría contentísimo de llevarme a su lado oscuro del karate. ¡Pero no lo permitiré! ¡El lado oscuro de la fuerza no podrá conmigo!

Un abrazo a todos,

Bep

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